El respeto de las normas éticas que rigen la profesión médica constituye un elemen- to esencial del ejercicio profesional. La vulneración de estas normas no sólo afecta a quienes son víctimas de las actuaciones antiéticas, sino que daña a la sociedad en su conjunto, pues estas conductas tienden a erosionar la confianza pública en quienes ejercen la Medicina, elemento fundamental para el ejercicio profesional.

Es por ello que el colegio Médico de chile ha reclamado durante décadas la res- titución de las facultades de control del comportamiento ético de los médicos que ejercen la profesión en nuestro país y que le fueran arrebatadas hace treinta años. este error garrafal de las autoridades de la época fue parcialmente reparado en el año 2005, con la introducción en la constitución Política de la República de aquella norma que reconoce a los colegios profesionales constituidos en conformidad a la ley, la facultad para conocer de las reclamaciones que se interpongan sobre la con- ducta ética de sus miembros, dejando en manos de tribunales especiales estableci- dos en la ley, la facultad de juzgar a los profesionales que no se encuentren asociados a algún colegio profesional.

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